miércoles, 1 de diciembre de 2010

Adolescentes, una mirada hacía la embarazosa realidad Colombiana



En la actualidad los adolescentes ocupan un número muy significativo en la sociedad y a su vez, estos representan problemas característicos de su edad como lo son la búsqueda de identidad, autonomía y la aceptación de un grupo social determinado.

La adolescencia está considerada como la etapa clave en el desarrollo de las personas, es aquí donde se toman las decisiones importantes para la vida, como los son: a qué escuela ingresarán para sus estudios profesionales y en qué carrera, aquí también se seleccionan o clasifican las amistades con la cuales se pasará el mayor tiempo, o lo que es lo mismo, inician sus interacciones interpersonales o de cara a cara, y por último, dan sus primeros pasos para tener una relación sentimental con el sexo opuesto o con quien llene mejor sus expectativas, esto, solo por nombrar algunos factores que hacen parte del desarrollo como persona.

La influencia de los medios de comunicación, la pobreza, el desplazamiento y el abandono, son algunos de los múltiples factores que se asociación con la problemática del embarazo adolescente, a medida que el tiempo pasa, vienen con el nuevas preocupaciones para la base de la sociedad, los adolescentes crecen y con ellos aumentan la problemática que cada día llaman la atención de psicólogos, médicos medios de comunicación etc.

Muchas veces por no contar con información o una educación sexual conveniente, los adolescentes no saben manejar sus deseos e inician actividades sexuales prematuras, lo cual interrumpe su desarrollo normal y lo introduce aun mundo para el cual él aún no está preparado.


Para tomar las decisiones correctas el adolescente debe tener muy claro, información que le facilite su desarrollo, como lo es, la inculcación de valores morales, la educación sexual, y la orientación sobre la importancia de tener la responsabilidad, de preocuparse por adquirir cultura general sobre estos temas y no evadirlos por causas absurdas como la vergüenza, el temor, la indiferencia, etc.


El incremento en el número de embarazos en adolescentes, ha sido un fenómeno de enorme interés en los últimos veinte años y ha llamado la atención de administradores de política pública, investigadores y personal de salud.

Esta problemática es considerada actualmente causa y consecuencia de la pobreza y en muchos trabajos se ha señalado este fenómeno como uno de los causantes de la desigualdad económica en los países.

Todo a su tiempo

¿Por qué no pensar en un las consecuencias que puede traer un embarazo a temprana edad? Pues bien, es una pregunta que me hago mientras escribo. El embarazo en adolescentes para mí es un acto irresponsable, una ignorancia total de todas las recomendaciones dadas por los diferentes medios, el embarazo en adolescentes no es cuestión de pobreza porque hasta las familias de “la alta sociedad” pasan por esta misma situación, si, es cierto que el embarazo en adolescentes de estratos bajos contribuye a mas pobreza pero hay muchos factores que hacen parte de este como la falta de educación, la ignorancia y el desconocimiento de métodos anticonceptivos.

Según el ginecólogo Juan Carlos Ramírez afirma que este problema no es nada fácil de combatir, porque son muchos los lazos que azotan la sociedad, pero si hay que hacer algo contundente que motive y funcione. “las adolescentes ocultan su embarazo y esto puede derivar complicaciones al final de la gestación, tal vez por miedo a lo que sus padres puedan hacer cuando se enteren de esta situación, pero el concejo es que avisen a las personas que estén a su cargo para que estas les puedan dar apoyo cuando lo necesiten”.

Madre es una responsabilidad y debe ser una decisión consciente. Sin embargo y a pesar de los programas de educación sexual, en el 2009 se presentaron 1.612 partos en menores de 18 años, pero lo que prende más las alarmas es que dentro de este grupo se registraron 143 partos en menores de 14 años, lo que corresponde a un 8,87 por ciento. La cifra que manifestó un leve descenso fue la de menores entre 15 y 17 años, comparada con la del 2000, cuando se presentaron 1.630 embarazos, mientras que en el 2010 se registraron 1.324 casos.
Según datos Profamilia y el DANE, 90 de cada mil adolescentes resultan embarazadas cada año y en el Informe Regional sobre Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe, del PNUD (2010), el país aparece como el quinto de la región con mayores tasas de natalidad de adolescentes y jóvenes, entre los 15 y los 19 años. Una cifra alarmante y de gran preocupación para el país.

Un proyecto de vida es indispensable

Una forma de evitar que los jóvenes asuman de manera tan temprana la maternidad y la paternidad es lograr que tengan un proyecto de vida realista y factible, como continuar con sus estudios, desarrollar una vocación o encontrar una profesión.

La idea no es establecer un juicio de valor sobre cuándo los adolescentes debiesen empezar su vida sexual. Por el contrario, el objetivo es dar cuenta de la realidad de la sociedad chilena y plantear soluciones al respecto. Pocos jóvenes tienen la confianza para entablar una conversación sobre sexualidad con sus familiares, y en el colegio tampoco tienen el espacio para aclarar sus dudas, razón por la que no sienten como riesgo el no uso del preservativo y muchos no desarrollan una conciencia sobre los riesgos que puede traer mantener una vida sexual activa
Es importante que padres y maestros les enseñen a estas niñas las consecuencias biopsicosociales de un embarazo. Estas mamás, por ejemplo, tienen menores logros académicos, dependen más de su pareja o sus padres y cuentan con un ingreso económico más bajo.

Todo lo dicho anteriormente evidencian la necesidad de favorecer en los adolescentes de Colombia y en general de América Latina, unas mejores oportunidades de capacitación, formación integral, recreación, acceso a servicios de salud, integración a la vida laboral con una perspectiva más optimista de futuro y progreso; basada en una elaboración realista de su propio proyecto de vida.

Solo así se podrá construir un futuro mejor para las nuevas generaciones.

Por: María Fernanda Ramírez Tejada

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